viernes, 5 de junio de 2015

Espacios virtuales en multimedia

Espacios virtuales en multimedia 

El auge de Internet en general, y de los servicios web en particular, ha traído consigo la aparición de espacios de trabajo virtuales diversos como metáforas de interacción entre personas pertenecientes a distintos colectivos profesionales que, aun estando diseminados geográficamente, tienen un lugar común de intercambio de información e intereses en dichos espacios virtuales, siendo canalizada la entrada a éstos mediante los tan popularizados portales de Internet. Ejemplo claro de esta virtualización de la vida cotidiana es el aumento de interés que socialmente están despertando las denominadas "empresas.com" y, en general, el comercio electrónico; el crecimiento exponencial de páginas web en las que instituciones y personas aportan información sobre procesos de actividad, recursos para la actividad, conocimientos de todo tipo... ampliando el espacio de comunicación colectiva más allá de los límites técnicos, económicos o de distribución que la comunicación escrita permitían. La red constituye hoy el acumulador de experiencia y de conocimiento más imponente que jamás haya existido. Se potencia así la capacidad de memoria, función imprescindible para la actividad en la Zona de Construcción del Conocimiento y de configuración de la acción.
La enseñanza no es, y no debe ser, ajena a las posibilidades que abren las denominadas nuevas tecnologías. Los mecanismos primarios de la formación siguen estando, para todos los sujetos, en el mundo de la vida, para el sujeto particular y para la humanidad en su conjunto. La combinación de los servicios web con las capacidades hipermedia y multimedia debe ser canalizada a través de adecuadas interfaces de usuario, capaces de soportar toda esta potencia formativa, sin abrumar ni desbordar al discente.
La perspectiva que desde este artículo se desea transmitir, y por ende desde el grupo de trabajo e investigación de los autores, es que los espacios virtuales educativos no van encaminados a terminar con las actividades formativas presenciales tradicionales, sino que deben ser complementarios a éstas, permitiendo una mejora sustancial de la calidad tanto del canal de comunicación entre profesores y alumnos, como en los materiales docentes utilizados en el proceso educativo; todo ello sin descartar la apertura de nuevos caminos de formación mediante experiencias controladas de educación a distancia.
La defensa del mantenimiento de los medios educativos presenciales se justifica en que la condición de ser humano o ser inteligente se debe de forma fundamental al contacto con otros seres humanos e inteligentes. De hecho, Aristóteles, hace ya más de 2000 años, definió al hombre como un animal social por naturaleza. Esto se refleja en el proceso de formación de los niños, donde la autoconciencia que les permite definirse como seres individuales sólo la adquieren en contacto con los demás. Cabe señalar, incluso, que al hombre le sería imposible desarrollar la inteligencia sin desarrollar el lenguaje mediante el cual se comunica con sus semejantes y que se aprende en sociedad (Brotons, 2000).
Siguiendo esta filosofía, en este trabajo se presentan diferentes componentes educativos software que, bajo el epígrafe de Enclave, pretenden configurar un espacio virtual educativo, pedagógicamente diseñado para garantizar la correcta interacción de los participantes con las nuevas herramientas, así como para lograr la adecuada integración, tanto de los docentes como de los discentes, en un proceso formativo con una base virtual.
Así, el resto del artículo se organiza como sigue: en la segunda sección se comentan las posibilidades que ofrece y los riesgos que conlleva la aplicación de las NTIC (Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación) en los procesos educativos. En la tercera sección se presenta la filosofía "Enclave", y de forma concreta algunos de los componentes educativos software que lo conforman. La sección cuatro cierra el artículo con las conclusiones del mismo.
2. Aplicación de las nuevas tecnologías en los procesos educativos: Los espacios virtuales educativos
El contexto en el que se desarrolla el proceso formativo a comienzos del siglo XXI es muy diferente al que se tenía diez años atrás, siendo las NTIC las responsables y las protagonistas de los cambios sufridos.
Como factores clave de estos cambios cabe citarse (Hare, 2000): el estatus de recurso activo de gran valor que toma la información; el aumento de la información en formato digital, así como de usuarios finales consumidores de dicha información; la mayor necesidad de la formación continua de los profesionales, que exige modelos de enseñanza y aprendizaje más flexibles; y el asentamiento de una cultura de la globalización, que rompe barreras físicas y temporales.
Un espacio virtual educativo efectivo debe canalizar tres vertientes básicas de las NTIC. Primeramente, la capacidad de trabajo en red, que permita una localización geográficamente dispersa de los participantes y un sincronismo o un asincronismo de las actividades formativas, según sea necesario. En segundo lugar, facilidades multimedia e hipermedia que permitan contar con información digital heterogénea y representada en diferentes formatos (texto, gráficos, sonido...) pudiéndola relacionar fácilmente. Y, por último, una interacción persona-ordenador sencilla, intuitiva, pedagógica y completa, soportada por interfaces de usuario donde se potencie la noción de usabilidad de las mismas, en lugar de buscar la espectacularidad y el encantamiento momentáneo del usuario.
La web es el ejemplo paradigmático de servicio que mejor integra los tres ejes descritos, siendo el caldo de cultivo idóneo sobre el que plantear la definición de un espacio virtual educativo o portal educativo según la terminología web, aunque no el único.
Sin embargo, conviene advertir que en el contexto de la comunicación oral la propia biología humana deja evolutivamente dispuesto a la competencia oral en el marco social adecuado. La escritura, que aplica la capacidad gráfica humana a la comunicación simbólica, con el aprendizaje de la competencia en el uso de la interfaz lecto-escritora deja dispuesto el fundamento para convertir al sujeto en autor y productor de recursos para la comunicación, independientemente de su nivel, utilidad y calidad; desde el niño que redacta al literato que crea una obra maestra. El sistema informacional introduce un sistema de comunicación que se apoya en una teoría (la Teoría de la información), en una tecnología (las Tecnologías de la Información y la Comunicación). Por ello, el sistema de comunicación informacional plantea dos categorías de producción de objetos, que requieren competencias diferentes: la de los que son capaces de producir teoría y tecnología (de hardware y software) y la de los que poseen los conocimientos que se pueden vehicular a través del sistema informacional. Precisamente esta dicotomía de competencias es la que plantea la necesidad de reflexionar sobre el problema de las interfaces sistema informacional-usuario. Las interfaces más desarrolladas son las de ordenador-usuario, haciendo a éstos cada día más "familiares" y próximos a quienes no son ni científicos ni técnicos.
La aplicación del sistema de comunicación informacional a procesos de formación requiere de otras interfaces: las de facilitación de procesos de construcción de contenidos de formación mediante software de "segundo orden", que se convierten en facilitadores de actividad dentro del marco que posibilitan, por ejemplo, herramientas de autor de "primer orden". A interfaces de "segundo orden" es a las que hace referencia el contenido de este trabajo.
2. 1. Servicios de un espacio virtual educativo
En general, un espacio virtual educativo debe ofrecer un conjunto de servicios educativos funcionales a los participantes en el proceso formativo. Éstos pueden soportar una interacción síncrona, cuando los participantes están presentes "en línea" al mismo tiempo mientras se lleva a cabo el servicio, o asíncrona, cuando la presencia de todos los participantes no es requerida para desarrollar la actividad.
Los servicios educativos pueden clasificarse diversos grupos no disjuntos entre sí (García et al., 1999):
Servicios de comunicación: Facilitan la comunicación entre los protagonistas del proceso formativo (estudiantes y profesores). En este grupo se incluyen servicios tan populares como el correo electrónico, foros de discusión (síncronos como el IRC, o asíncronos como los grupos de noticias), seminarios virtuales, videoconferencias o publicación de documentos en formato digital.
Servicios de información: Ofrecen información genérica estructurada y dispuesta de forma eficiente para un uso específico. Ejemplo de este servicio son las páginas web.
Grupos de trabajo cooperativo: Ofrecen la posibilidad de que varias personas trabajen juntas utilizando ordenadores y tecnología informática, facilitando el trabajo en equipo y un intercambio eficiente de información. Ejemplos de servicios de este grupo serían entre otros los seminarios virtuales con varios participantes activos, aplicaciones de tiempo real compartidas como escritura o dibujo cooperativos, sistemas de flujos de trabajo (workflows) o agendas comunes.
Servicios de administración: Permiten la gestión administrativa de las diversas entidades que conforman el dominio del problema del ámbito educativo, esto es, profesores, alumnos, cursos, informes estadísticos...
Servicios de entretenimiento: Son servicios, educativos o no, diseñados en su mayor medida para el ocio, como juegos en línea o tablones de noticias.
Servicios y herramientas de autor mediante las cuales los formadores pueden producir unidades de actividad que, al tiempo que recuperan los modos escritos de oferta de conocimiento, pueden incorporar el modo oral, el icónico, y el audiovisual, dotados de reticularidad, organización topológicas y navegables en función de los intereses particulares del usuario.
Estos servicios quedan establecidos en el espacio virtual educativo dentro de un conjunto de componentes software de carácter pedagógico, junto a un repositorio de información, donde quedarán almacenados los diferentes activos de información que se intercambian en el proceso educativo.
La interacción de los participantes en dicho proceso educativo se hace a través de dichos componentes software, en sus versiones cliente y servidor, donde normalmente el cliente manejado es un clásico navegador web, que da acceso al resto de los componentes.






                                      


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